Elegir la estructura jurídica adaptada

Cualquiera que sea la actividad que van a ejercer, tendrán que hacer la elección entre declarar su actividad como empresario individual o crear una sociedad. Si eligen la empresa individual, su empresa y usted formaran parte de una sola y única misma persona. Por lo tanto, dispondrán de una gran libertad de acción siendo el único amo a bordo y no tendrán que rendir cuentas a nadie. El concepto de abuso de bien social no existe en la empresa individual.

 

 

Como contraparte, se confundirán jurídicamente sus patrimonios profesionales y personales. Serán entonces responsables de las deudas de la empresa sobre el conjunto de sus bienes, incluidos los que adquirieron con su pareja si están casados bajo el régimen legal de la propiedad de la comunidad. No obstante, les será posible aislar el conjunto de sus bienes de los de la propiedad de la tierra no destinados a su actividad profesional de las actuaciones judiciales de los acreedores procediendo a una declaración de inembargable delante del notario, publicada en la oficina de las hipotecas y, según los casos, en el registro del comercio y las sociedades en el repertorio de los oficios o en un periódico de anuncios legales.

Su empresa llevará oficialmente su nombre patronímico, al cual podrán eventualmente agregar un nombre comercial y mencionarán en su declaración de rentas los beneficios realizados en la categoría que corresponderá a su actividad, como los beneficios industriales y comerciales si son artesanos o comerciantes, o beneficios no comerciales si son profesionales liberales.

Los trámites de creación de su empresa son simples. Basta con declarar su actividad, ya sea como persona física o, por el contrario, si deciden crear una sociedad, para dar nacimiento a una nueva persona, jurídicamente distinta de usted y de los otros asociados fundadores. Por lo tanto, la empresa dispondrá de su propio patrimonio, completamente distinto al suyo. En caso de dificultades de la empresa, en ausencia de faltas de gestión graves de las que podrían ser acusados, sus bienes personales estarán protegidos de la acción de los acreedores de la empresa ( a menos que hayan elegido la sociedad en nombre colectivo, en la cual cada asociado es responsable solidaria e indefinidamente con la sociedad).

Si utilizan los bienes de la sociedad con fines personales, podrían ser demandados por el abuso de bienes sociales, ya que al actuar como una "nueva persona" deberán dar a su sociedad un nombre (denominación social), un domicilio (domicilio social) y aportar un mínimo de contribuciones que constituirán su patrimonio inicial y le permitirán hacer frente a sus primeras inversiones y primeros gastos (capital social).

El dirigente que designarán para representar la sociedad frente a terceros no actuará por cuenta propia, pero bajo el nombre y por cuenta de una persona jurídica distinta. Deberá pues respetar un determinado formalismo cuando tenga que tomar decisiones importantes. Del mismo modo, deberá periódicamente rendir cuentas a los asociados sobre su gestión.

La creación de su sociedad dará lugar a trámites complementarios como la redacción y el registro de los estatutos, publicación de un anuncio en un periódico de anuncios legales, etc.
 


    

 

Creación de empresa